Contra los impios y los hipócritas. Bondades divinas
Mayo 13, 2009
Ciertamente, a quienes son incrédulos les es igual que les adviertas o no: no creen. Dios ha sellado sus corazones y su oído; sobre su vista hay un velo. Tendrán un gran castigo. Entre las gentes hay quienes dicen:”Creemos en Dios y en el último día”, pero no son creyentes. Ésos quieren engañar a Dios y a quienes creen, pero no se engañan más que a sí mismos aunque no lo saben. En sus corazones hay una enfermedad; Dios les aumentara la enfermedad: Tendran un castigo doloroso por lo que hayan mentido. Cuando se les dice: “Creed como creen las gentes”, ressponden: “¿Creemos como creen los insensatos?” ¿Acaso no son ellos los insensatos? Pero no lo saben. Cuando encuentran a quienes creen dicen: “Creemos”, pero cuando se quedan solos con sus demonios dicen: “En realidad estamos con vosotros. Nosotros nos burlamos”. Dios se burlará de ellos, los mantendrá en su rebelión, extraviandos. A aquellos que compraron el error con la verdad, no les reportará beneficios su negocio, pues no están en el camino recto. Le ocurre lo mismo que a quienes han encendido un fuego: cuando ilumina lo que está a su alrededor, Dios se lleva su luz y les abandona en las tinieblas, sin ver; sordos, mudos y ciegos no volverán a la buena senda. Son como una nube tormentosa del cielo en la que hay tinieblas, truenos y relámpagos; ponen los dedos en sus oidos por temor de los rayos, para escapar de la muerte. Pero Dios rodea a los infieles. Los relámpagos casi les arrancan la vista: cada vez que los iluminan, andan; pero en cuanto reaparecen las tinieblas, se detienen. Si Dios quisiera les quitaría el oído y la vista. Ciertamente, Dios es poderosos sobre todas las cosas. ¡Oh, gentes! Adorad a vuestro Señor que os ha creado al igual que a vuestros antepasados; tal vez vosotros seáis piadosos, que os puso la tierra por lecho y el cielo por casa e hizo descender del cielo agua e hizo brotar, por su mediación, frutos para qu os sirvan de alimento.