¡Hijos de Israel! Acordaos del beneficio que os hice, y sed fieles a mi pacto: Yo seré fiel a vuestro pacto. A Mí, temedme. Creed en lo que he revelado a Mahoma corroborando las revelaciones que teneís. No seáis los primeros incrédulos. No compréis con mis aleyas algo de poco precio. Sedme piadosos. No disfracéis la verdad con lo falso no ocultéis la verdad, pues vosotros sabéis. Haced la plegaria, dad la limosna e inclinaos con los que se inclinan durante el rezo. ¿Predicaréis alas gentes la piedad mientras que vosotros mismos la olvidáis y leéis el libro? ¿No seréis inteligentes? Pedid auxilio a la paciencia y a la oración. Ésta es excesiva, excepto para los humildes que piensan en que encontrarán a su Señor y que volverán hacia Él.
¡Hijos de Israel! Acordaos del beneficio que os hice, pues os hice sobresalir sobre los sabios; teme el día en que una alma no será recompensada, en nada, por otra, y no se admitirá intecesión por ella, ni se tomará en su lugar otra equivalente, ni los impíos srán socorridos. Acordaos del cuando os salvamos de las gentes del Faraón que os afligían con detestable tormento: sacrificaban a vuestros hijos y dejaban vivir a vuestras mujeres. Eso era una gran prueba de vuestro Señor, cuando separamos el mar por vosotros, os salvamos y anegamos a las gentes del faraón, mientras vosotros mirabais; cuando pactamos con Moisés la Escritura y la Distinción -¡tal vez la seguiríais!-; cuando Mosisés dijo a su pueblo: “Fiesles míos”.
Habéis sido injustos con vosotros mismos al tomar el Becerro por ídolo. Volved a vuestro Creador y matad vuestros cuerpos. Eso será mejor para vosotros delante de vuestro Creador, y él abandonará su rigor contra vosotros. Él es el Remisorio, el Misericordioso. Acordaos de cuando dijisteis: “Mosiés, no creeremos en ti hasta que veamos a Dios claramente”.; el rayo os llevó mientras mirabais. A continuación, despues de vuestra muerte, os resucitamos en espera de que tal vez agradecieseis. Os dimos la sombra de la Nube e hicimos descender sobre vosotros el maná y las codornices, y dijimos: “Comed de esos bienes que os hemos dado” No nos perjudicaron: fueron ellos mismos los perjudicados. Acordaos de cuando dijimos: “Entrad en este pueblo y comed donde queráis , a sastifacción. Pero entrad por la puesrta prosternados y decid: ¡Perdon!” Os perdonaremos vuestros pecados y aumentaremos nuestros favores sobre los buenos. Quienes fueron injustos cambiaron una palabra nuestra por otra que se les dijo. Hicimos descender, sobre quienes fueron injustos, enojo desde el cielo, porque eran perversos. Acordaos de cuando Moisés pidió aua para su pueblo, y dijimos: “Golpea con tu vara la roca.” De ella fluyeron doce fuentes . Todas las gente supieron dónde esta aguada. ¡Comed y bebed de los bienes de Dios, pero no hagáis el mal en la tierra sembrando el escandalo! Acordaos de cuando dijisteis: “Moisés: no soportaremso esta única comida. Ruega por nosotros a tu Señor, para que nos haga salir lo que la tierra produce: legumbres, cohombros, ajos, lentejas y cebollas.” ¡Acaso queréis cambiar elo que es vil por lo que es mejor? Descended de Egipto: ciertamente tendréis los que pedís. La vileza y la mezquindad se extendieron sobre los israelitas y se atrajeron la cólera de Dios. Eso, porque no creían en las aleyas de Dios y mataban, sin razón a los Profetas; eso, porque fueron rebeldes y fueron transgresores. Ciertamente quienes creen, quienes practican el judaísmo, los cristianos y los sabios – quienes creen en Dios y en el último Día y hacen obras pías-, tendrán su recompensa junto a su Señor. No hay temor por ellos, pues no serán entristecidos. Acordaos de cuando tomamos vuestra alianza y elevamos encima de vosotros el monte Sinaí, y dijimos: “Tomad lo que os damos, el Pentateuco, con fuerza, y recordad lo que contiene. Tal vez seáis piadosos.” Luego, después de esto os alejasteis. Si no hubieseis tenido el favor y la misericordia de Dios, hubieseis estado entre los perdidos. Ciertamente conocéis ente, vosotros, a quienes han transgredido el sábado: Nosotros les dijimos: “Sed monas aborrecidas.” Hicimos con las monas un castigo ejemplar para sus contemporáneos, para su posteridad, y una advertencia para los piadosos. Acordaos de cuando dijo Moisés a su pueblo: “Dios os manda que sacrifiquéis una vaca.” Prengúnto: ” ¿Nos tomas en burla?” Respondio: “¡Dios me guade de estar entre los ignorantes!” Dijo el pueblo: “Ruega por nosotros a tu Señor que nos indique cómo debe ser” Respondió: “¡El dice que debe ser una vaca ni vieja ni joven, sino de edad intermedia. ¡Haced lo que se ordenó!” Dijo el pueblo: “Ruega por nosotros a tu Señor que nos indique cuál ha de ser el colosr.” Respondió: “El dice que debe ser una vaca de color amarillo puro, que alegre a los que miren.” Dijo:” Ruega por nosotros a tu Señor que nos muestre como debe ser ella. Las vacas son todas parecidas para nosotros. Ciertamente nosotros, si Dios quiere, estaremos bien encaminados.” Respondió: “Él dice que debe ser una vaca sin envilecer por el trabajo de la tierra y el riego del campo; debe estar sana, sin estigmas.” Dijo el pueblo: “Ahora has venido con la verdad.” La sacrificaron, pero estuvieron a punto de no hacerlo. Acordaos de cuando matasteis a una persona y disputasteis por ella -¡Dios pone al descubierto lo que ocultáis!- y os dijimos: ”Golpead el cadáver con un miembro de la vaca.” Así resucitará Dios a los muertos y os hará ver sus prodigios, en espera de que tal vez, comprendáis. A continuación, después de esto, vuestros corazones se endurecieron; son tan duros como la piedra o más, pues hay piedra de la que salen ríos, hay piedra de la que una vez hendida, sale agua; hay piedras que se humilla por temor de Dios. Pero Dios no ignora lo que hacéis.