Y acordaos: cuando hicimos la Alianza con los Hijos de Israel les dijimos:

No adorearéis sin a Dios; 
Comportaos bien con vuestros padres con los allegados, los huerfanos y los pobre; Decid a las gentes palabras de bondad; 
Haced la plegaria y dad limosna.
A continuación, excepto unos cuantos, os alejasteis, y vosotros os mantenéis apartados. 
Cuando hicimos vuestra Alianza, dijimos:
No derramaréis vuestra sangre, no os sacaréis, mutuamente, de vuestras casas.
Aceptasteis, y vosotros sois testigos; a continuación vosotros os matasteis mutuamente, expulsasteis a parte de los vuestros de sus casas y os auxiliasteis acusándolos con culpa e insjusticia, pero si os caen prisioneros los rescatáis. ¿Os está prohibido expulsarlos o es que creéis en parte el Libro y descreéis en la otra? ¿Cuál será la recompensa de quienes entre vosotros hacen eso, sino el oprobio en la la vida presente y el ser rechazado en el Día de la Resurrección, hacia el tormento más duro?
Dios no ignora lo que hacéis. A aquellos que ha comprobado la vida presente con la futura, no se les alegerará el tormento y no serán auxiliados. 
Ciertamente hemos dado el libro a Moisés, y, después de él, le hemos hecho suceder por enviados. Hemos dado pruebas a Jesús. hijo de María, y le hemos auxiliado con el Espiritu Santo. Pero cada vez que os ha venido un Enviado con lo que no desaban vuestras almas, os habeís enorgullecido, y a una parte la habéis acusado de impostora, y a otra, la habéis matado.
Decis: “nuestros corazones están incircuncisos.” ¡No! ¡Maldigalos Dios por su incredulidad! ¡Qué pocos son los que creen!
Cuando les vino un Libro, enviado por Dios, confirmando los que tenían – anteriormente pedían la victoria sobre los que descreían-, pues, cuando les vino lo que sabían, fueron incrédulos con ello. ¡La maldición de Dios sea sobre los infieles! ¡Qué malo es lo que compraron con sus almas! No creen en lo que Dios a revelado por rebelión, puesto que Dios hace descender su favor sobre quien quiere de sus servidores. Incurren en cólera tras cólera. ¡Los infieles tendrán un tormento despereciable! Y cuando se les dice: “Creed en lo que Dios ha revelado”, responden: “Creemos en lo que se nos reveló”; pero no creen en lo que se nos reveló posteriormente, a pesar de que confirma las revelaciones que tienen. Pregunta: ” ¿Por qué matáis a los Profetas de Dios, si es que sois creyentes?
Moisés os vino con pruebas manifiestas, pero, después, tomasteis al Becerro como ídolo. Vosotros sois injustos. Cuando aceptamos vuestra Alianza y elevamos sobre vosotros al Monte Sinaí diciendo: ” Tomad lo que os damos con fuerza y escuchad.”
Dijeron: “Escuchamos y desobedecemos”; y por su incredulidad se le dio a beber, en sus corazones, del Becerro.Di: “¡Qué malo es lo que os manda vuestra fe, si sois creyentes!” 

Di: “Si tenéis la morada eterna, al lado de vosotros sois verídicos.”
Pero no la desearán jamás por lo que han hecho sus manos: Dios conoce a los injustos. Encuentran en ellos a la gente más ávida de vivir. Entre quienes asocian hay quien desearía vivir mil años, pero el que los viviese, no le apartaría del castigo, pus Dios ve lo que hacen.
Di: ¿Quién se declarará enemigo de Gabriel, si es él quien, con permiso de Dios, depositó en tu corazón, ¡oh Profeta!, la Revelación que confirma las anteriores, como guía y buena nueva para los creyentes? ¿Quién será enemigo de Dios, de sus ángeles, de sus enviados, de Gabriel y de Micael? Ciertamente, Dios será enemigo de los incrédulos. Te hemnos hecho descender, ¡oh Profeta!, aleyas manifestas, evidentes, y no las descreen sino los perversos. ¿Cada vez que concluyen un pacto lo denunciará parte de ellos? ¡No! En su mayor parte no creen.
Cuando les viene un Enviado de Dios confirmado lo que tienen -sus libros sagrados-, una parte de aquellos a quienes se dioel Libro echan el Libro de Dios detrás de su espalda, como si ellos no supieran; siguieron lo que recitaron los demonios, bajo el reinado de Salomón.
Salomón no fue incrédulo, pero los demonios lo fueron. Enseñaron a los hombres la magia negra y lo que, en Babilonia, se había revelado a los dos ángeles Harut y Marut, quienes no enseñaron a nadie antes de decirle:”Nosotros somos tentació. No seas infiel.” Aprendían de ellos lo que aleja al hombre de su mujer, pero no hacáin mal a nadie sin permiso de Dios: aprenddían lo que les dañaba y no les aprovechaba. Sabían los israelitas que quien compraba este arte de tentar no tenía en la otra vida su recompensa. ¿Qué malo es lo que se compraron con sus almas! ¡Si lo supieran1
Si hubieran creído y hubieran sido piadosos, hubieran preferido la recompensa de Dios. ¡Si lo supieran!

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